Un verano con menos mosquitos
Aunque el tiempo esté todavía regular, pronto empezará a hacer calor. Y, con lo que ha llovido este invierno y lo que pueda caer todavía, este será un gran año para los insectos.
Dentro de los insectos, los mosquitos son los que, normalmente, mas nos molestan. Aquí vamos a ver algunas formas de que nos molesten menos.
Primero hay que conocer al "enemigo". Según la Wikipedia, los mosquitos son dípteros (con dos alas) nematoceros (con antenas largas y multisegmentadas) pertenecientes a la familia de los culícidos. Poseen un cuerpo delgado y patas alargadas. No nos molestarían mas que los demás insectos si no fuera por sus gustos alimenticios: son hemátofagos, se alimentan con sangre de otros animales. Para ser mas precisos, son las hembras las principales "chupadoras de sangre"; la necesitan para iniciar la puesta de sus huevos. Si quieres seguir con esta historia de miedo, lee el siguiente enlace, donde un fabricante de ahuyentadores para plagas se ensaña en detalles de su "maléfica" biología.
Vale, necesitan la sangre para cerrar su ciclo biológico, pero ¿tiene que ser la nuestra?. Para aquellos que sean sensibles o estén hartos de sus picaduras, vamos a ver varios remedios.
Dejaremos a un lado los esprays insecticidas (por su efecto poco específico y contaminante) y los eléctricos (aunque algunos, como son por ultrasonidos y no por pastillas, se hacen llaman ecológicos también -ver el enlace-).
Buscando remedios mas naturales, encontramos la web de otro fabricante de repelentes. Éste (Extertronic) comenta la repulsa que estos insectos sienten por plantas como el eucalipto, la albahaca o la lavanda. Tampoco son de su agrado lociones basadas en aceites de citronella, limón o caléndula. Como trampa natural comentan que "la flor de la alfalfa atrae con el néctar a los machos de los mosquitos y estos mueren por el tóxico que esta planta contiene".
Aquí vamos a comentar otra trampa, no tan natural pero muy sencilla y fácil de hacer. Apta para todos los públicos y, al parecer, tremendamente efectiva. Atención, la idea es poder implementarla en un taller o como parte de él. Indicamos los pasos a seguir.
Preparativos: 200 ml de agua caliente, 50 gramos de azúcar (morena, a ser posible), 1 gramo de levadura (de la usada en la cocina para los pasteles), y una botella de plástico de 2 litros (reutilización)
Empezamos:
- Cortamos la botella de plástico por algo mas de la mitad (por donde empieza a convertirse en embudo) y conservamos las dos partes.
- Mezclamos, en la parte baja de la botella, el agua con la azúcar. Se agita y dejamos que se enfríe a temperatura ambiente.
- Añadimos la levadura, y no hace falta mezclarla. La levadura irá reaccionando con el agua azucarada y generará dioxido de carbono (nuestra pequeña contribución al cambio climático).
- Ponemos la parte superior de la botella, pero hacia adentro, formando un embudo a la entrada.
- Y para hacerlo mas discreto, tapamos toda la botella (el cilindro) con una cartulina negra.
Podemos poner la trampa en una esquina o, si hay pequeños en la casa, colgarla de un alambre, como indica la ilustración. El efecto durará unas dos semanas. Después tendrás que hacerlo todo de nuevo. ¿Podemos aprovechar la botella cortada? Cuando abras la cartulina y veas los restos de "la masacre", no te quedarán muchas ganas de manipularla. Quizás sea recomendable indicar a los niños que tiren las botellas usadas directamente, sin manipularlas, para evitar escenas desagradables.

Este truco está en varias webs, pero yo he usado como fuente la web buenastareas.com.
Como última curiosidad, comentar que un grupo de estudiosos está evaluando la posibilidad de crear jeringuillas con agujas basadas en la trompa de estos insectos (ver fuente). Recordemos que no notaríamos su picadura si no fuera porque nos inyectan un anticoagulante para facilitar la circulación sanguínea. ¿Conseguiremos que no nos duelan los pinchazos médicos?


